Aquel mosquito con complejo de vampiro regresa entre la lluvia y el pasto largo para fastidiarnos la existencia durante un buen rato. El rey del comezón y la enfermedad que suena a baile te pide posada cada noche esperando que le brindes tu calor y sangrosidad para así alimentar a sus criaturas, la futura generación de trolles voladores sedientos de más comida. Así iniciamos el verano que se siente invierno pero mojado.