domingo, 18 de noviembre de 2012

Troleadas jurídicas. Casos curiosos y estúpidos del Derecho


El sistema jurídico y político mexicano es una combinación de excelencia y estupidez. No me refiero al sistema sajón donde puedes demandar a una cafetería por no advertir en sus vasos que su café puede provocar quemaduras. Me refiero a la pésima percepción de la tipicidad y lo típico. Y son errores que comete desde una ama de casa que cree que todo es fraude, hasta un ministro, que llega a creer lo mismo.

¿A qué me refiero? a que cada uno de nosotros interpreta los artículos de cada ley, código, reglamento y constitución como nos lo permite nuestra mente, y esas cosas, realmente, ni la jurisprudencia lo resuelve, porque estamos porfiados con nuestra manera de analizar las cosas.

Esta sección de El Mono Quejoso está dedicado a la gente que le interesa el mundo aburrido, tedioso, estereotipado y fastidioso del abogado y el derecho, ¡ah! pero eso sí, a mi manera.

Nos vemos tan necesitados de abogados porque no entendemos absolutamente nada, o tiene flojera de intentar. El abogado no aclara; traduce a sí mismo para llevar a cabo las acciones requeridas.

Sí, soy un simple estudiante de Derecho.. ¿Y qué? Lo que más detesto son las etiquetas y las reglas mismas. No me contradigo, porque una cosa es seguir las reglas que nos llevan a la paz (lo que busca el Derecho realmente) y otra es chingar a través de ella. Algo me han dicho, y es una absoluta verdad, es "no hay abogado honesto". El honesto sigue las reglas al 100% y para ser abogado se nos enseñan a lo contrario; a sobornar para acelerar las cosas, requerir contactos y amigos, negociar entre el alcohol, llegar a las intimidades entre otras cosas.

Vale, ¿y para qué sirve esta sección? Soy una persona que piensa en la accesibilidad; todo debe saberse y facilitar eso. Voy a hacer que el Derecho no sea el lejano conocimiento, si no la cercana. Y eso se hace con ejemplos y teorías, mientras más pedorras y estúpidas, mejor. Sé que este blog no cambiarán las cosas allá afuera, pero se empieza con la voluntad.

Próximamente publicaré los artículos escritos y quizá videos... ¿por qué no?